
Cuando hablamos de la concentración de un perfume, nos referimos principalmente a la cantidad de materias aromáticas presentes en la fórmula en relación con el resto de la composición, que generalmente incluye alcohol y otros componentes.
Pero existe un detalle importante: una mayor concentración no significa automáticamente un perfume más potente, con mayor proyección o de mejor calidad.
La concentración es solo una parte de todo lo que determina cómo se comporta una fragancia sobre la piel.
¿Cuáles son las principales concentraciones?
Aunque en perfumería se utilizan diferentes denominaciones, los rangos pueden variar entre fabricantes y no existe una clasificación internacional completamente rígida para cada término.
De manera orientativa, podemos encontrar:
Eau Fraîche
Suele presentar una concentración relativamente baja de materias aromáticas, generalmente alrededor del 1–3%.
Son fragancias muy ligeras, frescas y de carácter más efímero.
Eau de Cologne — EDC
Habitualmente se encuentra alrededor del 3–8% de concentración aromática.
Suelen ser composiciones frescas, ligeras y con una sensación inicial muy marcada, pero generalmente con menor permanencia que concentraciones superiores.
Eau de Toilette — EDT
Generalmente se encuentra aproximadamente entre el 5–15%.
Las Eau de Toilette suelen buscar un equilibrio entre frescura, presencia y duración, por lo que son muy utilizadas para el día a día.
Eau de Parfum — EDP
Habitualmente se encuentra aproximadamente entre el 10–20%, aunque existen fórmulas que pueden situarse fuera de este rango.
Las Eau de Parfum suelen presentar mayor cuerpo y una permanencia más prolongada, dependiendo de las materias primas utilizadas.
Parfum / Extrait de Parfum
Los extractos de perfume utilizan concentraciones más elevadas de materias aromáticas. De manera orientativa, pueden encontrarse alrededor del 15–40%.